• image1 Temo escuchar porque temo comprender. Temo comprender porque temo cambiar (Carl Rogers)
  • image2 Seis sirvientes tomé que me enseñaron cuanto sé. Ellos son: qué, cómo, quién, cuándo, dónde y por qué (Rudyard Kipling)
  • image3 Si luchas puedes perder pero si no luchas ya has perdido (anónimo)
  • image4 La virtud es una posición intermedia entre dos vicios, el del exceso y el del defecto (Aristóteles)
  • image5 La felicidad no nos llega sin más, nosotros hacemos que ocurra (Mihaly Csikszentmihalyi)
  • image6 La excelencia no es un acto aislado y prodigioso sino un hábito que se hace día
    a día (Aristóteles)

Sobre Optimismo Aprendido

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La imaginación al poder

Bien es sabido que el ser humano es un ser social. Para ello la imaginación es un asunto primordial en cuanto que condiciona la manera de vernos a nosotros mismos, desde cómo podemos experimentar nuestro propio cuerpo y las sensaciones que nos recorren hasta cómo nos relacionamos con los demás y operamos en nuestro entorno.

Cuando somos niños la utilizamos con intensidad, la desprendemos a borbotones, recurrimos a ella sin tapujos. Ya siendo adultos también hacemos uso de la imaginación de forma constante. Pero parece que, a veces, a lo largo de ese proceso de crecimiento y maduración nos vamos alimentando de un sesgo negativo por el que nuestra mente se centra en visiones e ideas negativas relacionadas con la inseguridad personal, el temor a equivocarnos o adelantar dificultades y hasta enfermedades. ¿Cómo te harán sentir este tipo de visualizaciones?

La bibliografía científica presenta multitud de estudios que muestran cómo nuestras percepciones y las imágenes que creamos llegan incluso a modificar nuestros valores fisiológicos, así como los parámetros inmunológicos. Esto tiene lugar tanto para la potenciación de nuestro sistema inmunológico como para su deterioro. En un sentido negativo, visualizar un futuro repleto de peligros nos provocará elevados niveles de ansiedad. A su vez, en un sentido positivo, imaginarnos a nosotros mismos llevando a cabo una tarea con éxito dará lugar a una amplia gama de sensaciones agradables como, por ejemplo, el orgullo, la confianza o la serenidad.

Aquí radica el gran poder de la imaginación. Porque la mente no discrimina entre lo imaginado y realidad.

Técnicamente, por supuesto que lo distingue, de hecho son diferentes lóbulos cerebrales los que se activan cuando vemos un objeto (lóbulo occipital) que cuando lo pensamos, recordamos o lo imaginamos (frontal y parietal). Lo interesante, a efectos prácticos, es cómo nos podemos beneficiar de esta equivalencia entre imaginación y realidad, mediante el ejercicio de algunas técnicas psicológicas. Es el caso de la visualización.

La visualización es una potente herramienta para lograr una gestión adecuada de nuestro cuerpo, pensamientos, emociones y conductas. Mediante ejercicios de visualización podemos aprender a relajarnos, a reducir el nivel de dolor y a planificar y conseguir objetivos. En este sentido, nuestra capacidad de sugestión es admirable o temible, es decir, lo que visualicemos y cómo nos visualicemos puede ayudar a tener éxito en una tarea o nos puede llevar al fracaso. Ciertamente, la creencia en el éxito inspira el éxito así como el miedo al fracaso tiende a propiciar un resultado negativo.

Recuerdo una entrevista a Lucas Vidal (1984), jovencísimo compositor español que elabora multitud de obras musicales para películas en Hollywood, en la que relataba cómo eran sus comienzos en la industria del cine, cuando ningún productor le conocía. Él se proyectaba en el futuro haciendo su adorada música para cine, imaginaba dónde estaba y cómo lo hacía, se veía a sí mismo ejecutando estas acciones y se decía: estoy luchando y voy a seguir haciéndolo por lo que de verdad quiero en la vida.Enfocarse en una meta específica y proyectarse en el futuro realizándola adecuadamente le funcionó.

Para mojarme de lleno, y como pequeña autorrevelación, te contaré que obtuve el carnet de conducir de la misma manera que Lucas Vidal. Mediante una visualización guiada o la proyección de mi propia conducta ejecutada de manera correcta mientras verbalizaba autoinstrucciones de apoyo. Y allí estaba yo, el día antes del examen, sentada en el sofá del salón de mi piso de estudiante, concentrada y con los ojos muy cerrados imaginándome a mí misma protagonista de cada movimiento necesario dentro del coche mientras me declaraba: el examinador me está mirando pero estoy tranquila ¡y qué bien conduzco! ¿Adivinas el resultado al día siguiente? ¡Apta! ¡Infinita alegría!

Claro que decidí poner en práctica esta técnica psicológica recién aprendida tras dos suspensos anteriores y veintidós clases prácticas previamente realizadas. Porque no estoy hablando de magia sino de una preparación mental que facilita el comportamiento futuro ya aprendido y aumenta las expectativas de autoeficacia, así como motiva a no dejar pasar oportunidades favorecedoras. Pude cambiar mi vivencia de preocupación y falta de confianza hacia un prestar atención a lo que sabía y quería hacer correctamente, por lo que puse todos mis recursos cognitivos y emocionales para lograrlo.

¿Qué te ilusiona con fuerza?

¿Cuál es tu próximo reto?

¡Te animo a diseñar una visualización guiada para conseguirlo!

A Dios rogando, con el mazo dando y mediante la visualización ejecutando.

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